Ineficiencia o corrupción no son exclusivas de ningún sector Teófilo Quico Tabar - Tenares Online

Recientes

jueves, 22 de julio de 2021

Ineficiencia o corrupción no son exclusivas de ningún sector Teófilo Quico Tabar

 




La eficiencia no es privativa de ningún sector como algunos han pretendido vender desde hace tiempo. Quien realiza un trabajo, ya sea pagado por el Estado o retribuido por una empresa privada, puede ser igualmente eficiente o ineficiente.
 
Tanto los que  estimularon el crecimiento sin límites del Estado hasta convertirlo en   gigante hipertrofiado,  como los defensores del desplome de las estructuras oficiales para darle paso a la privatización sin límites, bajo el pretexto de falta de  eficiencia, ignoraron que  ineficiencia o corrupción no eran exclusivos de uno u otro lado.
 
En muchos lugares, la educación en las escuelas y universidades  públicas puede ser eficiente y comparativamente mejor que la que se imparte en  centros privados. Lo mismo ocurre con  la  salud pública, pues hay lugares  donde se ofrecen servicios técnicos y profesionales tan buenos como algunos  recintos privados. Y menciono estos dos casos solo como ejemplos aclaratorios de criterios. Por lo tanto, no se puede atribuir la eficiencia absoluta a un sector preferencialmente sobre el otro.
 
Lo que en última instancia podría definir la eficiencia son el costo y  los alcances de esos programas. Es decir, la suma de factores que intervienen para producir la misma calidad de servicio y la cantidad de personas que las reciben. Pero hay que tener en cuenta que es la sumatoria, y no la consideración de un solo factor aislado, lo que se debe comparar.
 
Comparar por ejemplo el sueldo que recibe un médico en un hospital estatal con el del galeno que ejerce de manera privada. O el que recibe  un profesor de escuela o universidad en la misma comunidad o ciudad, con relación a las privadas.
 
Algunos llegan  a la conclusión de que los problemas de ineficiencia y corrupción que en ocasiones se les endilga a los Gobiernos, se deben solamente a factores propios del  sector oficial, como el clientelismo y  burocratismo. Pero esa conclusión simple también puede resultar falsa. Pues de hecho, muchos de los servicios suministrados por los gobiernos en forma directa, se encarecen y enturbian con factores inducidos a través de las relaciones entre los sectores privado y público.
 
Los problemas de ineficiencia y corrupción, más que económicos son asuntos relativos a los valores predominantes de quienes los ejercen. Que tampoco son exclusivos de uno u otro sector. Porque  solo los ilusos o desconocedores  podrían creer que se  solucionarían por el hecho de cambiar de oficial a privado.  Pues el factor ético es la dimensión definitiva de la eficiencia y pulcritud. Lo que regula la objetividad, racionaliza los costos y frena las malas acciones.  O sea, si se cumplen los códigos morales aceptados dentro del sano ejercicio en uno u otro lado.
 
De lo contrario,  sea mediante un servicio más rápido y ganancias menos altas, puede ser también muy alto e insoportable a la larga el costo social de la prestación de servicios. Independientemente de quien los provea o suministre. Sea una empresa pública o una empresa particular. Porque la ineficiencia y la corrupción pueden florecer en ambos sectores  con igual o mayor intensidad. tabasa1@hotmail.com


No hay comentarios:

Publicar un comentario