Vendedor informal sobre COVID-19: Perdí la vergüenza para mantener mi familia - Tenares Online

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lunes, 15 de marzo de 2021

Vendedor informal sobre COVID-19: Perdí la vergüenza para mantener mi familia


 Asegura las ventas han tenido una baja de un 80%

La incidencia del COVID-19 en la República Dominica ha afectado los diferentes sectores sociales y económicos de una manera nunca antes vista en la historia. 

En ese sentido, uno de los que han sufrido mayores consecuencias es el sector informal, ya que personas que se sustenta ellos y sus familias a través del día a día tuvieron que permanecer largos meses encerrados en sus casas.

Tal es el caso del señor Isaías Castro Guzmán, un vendedor informal de vegetal, tubérculos, hortalizas, legumbres y otros productos alimenticios, en la avenida Duarte con Paris.

“Tuve que perder la vergüenza porque era la única opción para sustentar la familia que es lo más importante”, fue una de las expresiones de Isaías. 

El comerciante informal narra que para sustentar a su familia durante esos meses tuvo que recibir hasta cien pesos de parte de sus amigos y finalmente salir a la calle a vender mascarillas.

“Yo me vi que me regalaban cien pesos”, dijo el señor de 50 años al aseverar que fueron meses muy difíciles para él y su familia.

Un poco acongojado explicó que un día un amigo le dijo: «tenga esas tres mascarillas salga a venderlas, y con esas tres mascarillas fue que yo arranque y me buscaba la comida con la venta de mascarillas. 

Me sentía lleno de vergüenza por la situación, pero tuve que perderla porque de ahí era que salía la comida para mi familia», expresó.

Isaías es padre de cuatro hijos, entre ellos dos menores de edad y está casado. 

Sin embargo, al preguntarle por su familia, su respuesta fue “tengo casi dos meses de que no los vemos”.

No ve a su familia con frecuencia porque tomó la decisión de mandarla a vivir para el interior del país, en busca de que la vida sea menos cara. 

Aunque la visita de manera esporádica, se le dificulta ausentase en su negocio por la situación y la falta de empleados.

 “Yo he tenido que botar la familia, uno no visita casi la familia, porque lo que tú consigues no puedes desviarlo por parte sino para la comida de la casa”, apuntó.


Ya nada es igual

Castro Guzmán, quien además funge como vicepresidente de la Asociación de Buhoneros Avenida Paris (ASOBUPA), tras seis largos meses, en septiembre regresó a su establecimiento comercial cargado de esperanzas, sin embargo, ya nada era igual.

Al retornar a su punto de comercialización en la avenida Paris, Isaías se encontró con la triste realidad de que de las ventas habían sufrido una enorme baja.

“Luego de regresar en septiembre las ventas han sido casi nula, uno está aquí es sobreviviendo”, enfatizó esperanzado de que con la llegada de la vacuna la situación pueda mejorar en los próximos meses.  



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