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Los plásticos: Un dolor de cabeza para el planeta


Viany Patricia Paredes Mejías.

¿Hay una cosa más común que un sorbete? Pues este sorbete, popote, pajilla o como comúnmente le decimos en República Dominica, calimete, al igual que otros miles de objetos, está hecho de plástico. Hoy les hablaré sobre este material y porqué se ha convertido en un verdadero problema medioambiental y un dolor de cabeza para el planeta.
Como punto de partida, recordemos que los plásticos son un conjunto de materiales constituidos por una variedad de compuestos orgánicos, sintéticos o semisinteticos que tienen la propiedad ser maleables, es decir, que pueden moldearse en objetos sólidos de diversas formas. 
En su mayoría son fabricados a partir de compuestos del petróleo y en menor medida de derivados de fuentes renovables como el almidón. También, estos pueden obtenerse a partir de algunas bacterias.
En los últimos 50 años, el uso y la producción de plásticos ha aumentado vertiginosamente debido a su gran versatilidad y a lo económicos que resultan. 
Diariamente utilizamos una inmensa cantidad de ellos, ya que están presentes en la construcción (por ejemplo en sistemas de tuberías), en prácticamente todos los dispositivos eléctricos y electrónicos, utensilios sanitarios y de cocina (envases, jeringas, guantes, moldes), también forman parte de muebles y objetos decorativos para el hogar, accesorios y prendas de vestir.
Indudablemente el plástico es parte de la cotidianidad de nuestras vidas y podría resultar difícil vivir sin él. 
El detalle está en que casi todos los plásticos que usamos, sobre todo los desechables o de un solo uso, están generando cantidades descomunales de residuos sólidos (basura) difíciles de manejar, debido a que no son degradables, o sea, que al desecharlos no se descomponen como lo haría, por ejemplo, el papel.
Ustedes se preguntarán:  ¿y en qué me afecta esto a mí o a mi familia? Porque el camión recolector de desperdicios los recoge, yo cumplo con echarlos al zafacón.
Pues debo comentarles que un artículo publicado por el portal de la BBC, en diciembre del 2017, revela que hasta el año 2015 se generaron 6,300 millones de toneladas de residuos plásticos aproximadamente y de este total el 79 % de éstos se queda acumulado en vertederos o entornos naturales que al quemarse o exponerse a los rayos solares expiden gases tóxicos que contaminan la atmósfera. 
Solo en nuestro país, cada año circulan 120 millones de toneladas de plásticos y solo un 2 % se reutiliza o recicla.
Según estudios publicados en la pagina oficial de la ONU, las fundas y botellas plásticas (que de hecho son las más vendidas, un millón de botellas por minuto) pueden tomar hasta miles de años en descomponerse y contaminan el suelo y el agua de ríos y mares de toda la Tierra, sin importar el lugar donde se generaron, es decir, que el plástico que se desechó en Nueva York y que llegó al océano Atlántico puede llegar y afectar a lugares que están a miles de kilómetros de distancia. 
Además, con el paso del tiempo los plásticos se dividen en fragmentos más pequeños que pueden ser consumidos por los animales marinos, y de esta forma podrían entrar a la cadena alimenticia humana.
 Actualmente, cerca de 100 mil especies marinas mueren intoxicadas por plásticos, porque no pueden diferenciar entre ellos y su comida natural y este es un problema que esta incrementado. 
Y es que, de continuar esta situación en unas cuantas décadas, el daño a la fauna, la flora y a la misma humanidad será irreversible.
La situación llama a preocupación, pero no todo está perdido. 
Hay muchas naciones como Panamá, Costa Rica y varios países de Unión Europea que despertaron y han creado políticas para el manejo y disminución del uso de residuos plásticos. 
Esperemos que más y más países se sumen a esta lista y que el nuestro sea uno de ellos, para que así se pueda minimizar el impacto negativo del plástico en la naturaleza.
Nosotros no tenemos que esperar que el gobierno cree esas condiciones, porque cada uno puede hacer la parte que le corresponde, para hacerle frente a esta problemática, y es que no vasta con solo echarlos al zafacon o recogerlos para que se los lleve el camión recolector de basura; debemos adoptar medidas que permitan reducir la cantidad de desechos plásticos que generamos. 
Por ejemplo:
Compra un vaso o botella reutilizable y llévala siempre contigo para cuando tengas que tomar agua u otra bebida.
Compra una bolsa reutilizable para echar la compra del supermercado, si no es posible, entonces pide que no te den tantas fundas y que te echen la mayor cantidad de productos por fundas.
Las botellas y frascos ya sean de bebidas o medicamentos, límpialas y guárdalas para echar otras cosas o acumúlalas y llévalas a un centro de acopio para que ahí le den el manejo adecuado.
 En el país hay varios lugares que reciben plásticos para ser reciclados.
Si pides comida o bebida para llevar o servicio a domicilio, si no es necesario pide que no te pongan cubiertos y vasos plásticos.
 Si estás en casa, usa los tuyos.

Y por favor: 

¡Dile No a los sorbetes!

El inmenso Mahatma Gandhi nos dio, hace algún tiempo, la llave para salvar el planeta cuando afirmaba lo siguiente:
”Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”.
Empieza por ti, hazlo tú, cada uno es responsable de cuidar el planeta de todos, el único hogar que tenemos.
Tus decisiones afectan tu vida, tu entorno, el presente y el futuro de nuestra casa común. 
Tienes en tus manos la oportunidad de acentuar el dolor de cabeza que representa en la actualidad el uso de los plásticos para el planeta; pero también puedes convertir tus acciones en un poderoso elixir que, no solo comience a disminuir tal dolor, sino que se convierta en el impulso motor para que el actuar de una simple minoría, pronto se considere una mayoría consciente y ciudadana.
La autora es docente del área de Ciencias Naturales.

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